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Sáb 18 de Nov del 2017

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Condenan a muerte a la 'Viuda Negra' de Japón

La japonesa Chisako Kakehi, de 70 años, mató a su marido y a dos novios para cobrar los seguros de vida.

 

Chisako Kakehi es una septuagenaria enjuta, serena y canosa que aún con audífono rogaba ayer que elevara la voz al juez que la mandaría a la muerte. La 'viuda negra' de Japón, fue condenada por matar a su esposo, a dos novios e intentarlo con otro, según el tribunal.

 

La sentencia de muerte concluye uno de los casos más impactantes para una sociedad que disfruta de un índice de criminalidad bajísimo. Más de 560 personas hicieron fila la mañana de ayer para alcanzar una de las 51 sillas del tribunal de Kyoto.

 

La sentencia considera, probó que la anciana envenenó a sus víctimas con cianuro para quedarse con sus herencias o cobrar los seguros de vida que les había hecho firmar como beneficiaria única.

 

Los crímenes,fueron cometidos entre el 2007 y el 2013, le reportaron mil millones de yenes (7,6 millones de euros). Kakehi se citó con decenas de hombres, casi siempre ancianos y enfermos, que conocía en las páginas de contactos. Sus requisitos eran abultadas cuentas bancarias y ausencia de hijos que pudieran entrometerse en cuestiones hereditarias. Sus víctimas tenían entre 71 y 75 años.


Las pruebas son irrefutables tras 135 días de proceso. Restos de cianuro fueron hallados en las autopsias de sus víctimas y en la basura de su domicilio en Kyoto. También ahí encontraron libros de medicina sobre drogas.


La defensa, recurrió a la demencia que le había sido diagnosticada en un test psiquiátrico y que presuntamente le impide ahora entender su situación. Sin embargo, el tribunal argumentó que no sufría dicha condición cuando cometió su último crimen.

 

Su comportamiento tras ser detenida ha sido errático.  Negó haber asesinado a su cuarto marido y pocos días después confesó haberlo matado porque había dado a otras mujeres decenas de millones de yenes y a ella “ni un penique”. “Aunque me ejecutéis mañana, moriré con una sonrisa”, añadió. Y finalmente dijo no recordar esas palabras.

 

“Fueron crímenes atroces guiados por la codicia. La sentencia de muerte es inevitable incluso después de considerar la demencia y otros factores”, aclaró el juez Ayako Nakagawa. Sus actos fueron “premeditados y despreciables”, continúa la sentencia, que desvela que ofrecía el cianuro disfrazado de jarabes. La defensa ha comunicado que apelará.


Las sospechas surgieron después de que su último marido muriera en su domicilio de Kyoto apenas un mes después de la boda.

 

Su arresto generó críticas a la policía por no haberla investigado antes a pesar de que todas sus parejas morían poco después de conocerla. Ni siquiera se procedió a la autopsia de todas las víctimas.

 

Información: El Periódico
Imagen: Internet
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