A favor o en contra. Así han respondido las cancillerías americanas luego de que Jeanine Áñez se convirtiera en la presidenta interina de Bolivia, en medio de la crisis política que llevó a Evo Morales a renunciar a la Presidencia del país.
La proclamación de Áñez ha sido recibida con saludos y rechazos de varios gobiernos de la región y ha puesto de manifiesto de nuevo la división de un continente en bloques casi antagónicos.
Áñez asumió el martes la presidencia interina de Bolivia en una sesión parlamentaria con la ausencia de los representantes del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), partido de Morales.
La senadora opositora llega al poder de forma provisional en un país convulso, con los militares en las calles, ocho muertos y cerca de quinientos heridos, actividad comercial a la baja y un expresidente Evo Morales que desde México anima al diálogo sin dejar de acusar a la oposición de haber perpetrado un golpe de Estado.
EFE






