Monterrey; N.L.- En el marco de la Mesa de Trabajo sobre la Reforma al Poder Judicial de Nuevo León celebrada en el Congreso del Estado, la Senadora Judith Díaz hizo un llamado a que esta reforma constitucional avance al considerar que existe una deuda con la justicia social, la paridad de género y transparencia.
Durante su intervención, la legisladora subrayó que la homologación legislativa en materia judicial es un mandato constitucional, por lo que los estados tienen la obligación de adecuar sus normas locales para que entren en vigor conforme a lo aprobado a nivel federal.
"Para nosotros es muy importante que esta reforma constitucional se lleve a cabo ya en Nuevo León porque, insisto, este es un mandato constitucional", expresó.
Señaló también que la homologación legislativa en muchos estados ha sido lenta, incluso en temas urgentes que mejoran la vida de las mujeres: "Pese a que ya participamos en la elección (federa), la homologación legislativa en la mayoría de los estados tiene una tardanza considerable".
En cuanto a los contenidos esenciales de la reforma federal, la senadora fue clara en exponer la importancia de conservar el espíritu democrático de la reforma que consta en que el pueblo elija a juzgadores cercanos a la gente.
Además, enfatizó temas clave que no deben dejarse fuera de la discusión local: "Uno es el nepotismo, otros son los excesos y los salarios que no deben estar por encima del salario del Presidente de la República, como lo manda la Constitución".
La senadora exigió que la paridad no sea un anexo, sino un principio fundacional de la reforma:
"Esta reforma debe tener paridad desde ya, desde su nacimiento, sin regateos. Nada de que para el año que entra o para el 2030. Sin regateos", exigió.
Concluyó haciendo un llamado al Congreso del Estado para no repetir la historia de iniciativas que se quedan décadas sin avanzar.






